jueves, 10 de octubre de 2019

El ENCUENTRO CON UNO MISMO ANTE EL ESPEJO

La manipulación del propio cuerpo que compromete a la mujer en un rito cotidiano en el cual pierde tiempo y dinero, es una forma de placer sensual.
Sentirse protagonista  de la propia transormación , de la mejora de aspecto eterno a través de una estrategia que tienda a evaluar los puntos débiles y los puntos fuertes del cuerpo para corregir los primeros y valorar los segundos.

El arte de reinventarse a sí mismo, de transformarse , en el que también están presentes el aspecto lúdico y mágico, hace que aumente al confianza y seguridad en la propia persona.

En el Paraíso Perdido de John Milton hay una hermosa descripción de Eva, que en el momento de nacer se cubre el rostro, por lo que no toma conciencia de sí misma hasta que ve  su imagen reflejada en el agua. Cundo esa conciencia del yo personal corporal, toma conciencia de su dualidad, de la multiplicidad, se convierte en un amor hacia la propia imagen, estás ante un comportamiento narcisístico.
El término narcisismo tiene su origen en el mito de Ovidio, descrito en el tercer libro de la Metamorfosis, Narciso, enamorado se su propia imagen reflejada en el agua , se abandona a la muerte en el momento de aferrar el objeto de su pasión.
El concepto como el mismo Freud observa en 1914 en "Introducción al narcisismo", indica una configuración de la libido que se presenta en un amplio abanico de situaciones y que ocupa un puesto bastante más articulado.Atribuye a esa energía emocional, que tiene el yo como objeto, un gran poder de atracción sobre los demás y afirma que el encanto de las mujeres depende  de su amor a sí misma, de su deseo narcisístico de ser amada.
Hélene Deutsch fue la primera en la historia del psicoanálisis en referirse a la psicología femenina de forma específica.Calificó la prolongación del narcisismo más allá de la adolescencia como un atributo especifico de la feminidad. Se separa de su maestro Freud, en el significado que atribuye a ese término" el narcisismo puede enriquecerse o arruinar la vida de una mujer. Para atestiguar sus afirmaciones propone ejemplos extraídos de " Guerra y Paz" de Leon Tolstoi, en donde se encuentran admirablemente descritos diversos tipos de mujer narcisista, haciendo especial hincapié en Natasha, que define como una réplica , para quien una mujer femenina no ama, sino que se hace amar.
La preocupación por la belleza y por su propio aspecto le permite apropiarse de su persona , elegir y crear la suya, es decir, reinventarse.

lunes, 7 de octubre de 2019

HAZME PARECER BONITA, MADAME D'ORA!


En su estudio, d’Ora capturó los grandes nombres del mundo del arte y la moda, la aristocracia y la política del siglo XX. El primer artista fotografiado por ella fue Gustav Klimt en 1908, el último Pablo Picasso en 1956. Inmortalizó aún más al emperador Carlos I de Austria y a los miembros de la familia Rothschild, Coco Chanel y Josephine Baker, así como a Marc Chagall y Maurice Chevalier. En 1907, Dora Kallmus fue una de las primeras mujeres en Viena en abrir un estudio fotográfico. En solo unos meses, el Atelier d'Ora se había establecido como el estudio más elegante y reconocido para fotografías de retratos artísticos y sus imágenes se difundieron ampliamente a través de numerosos periódicos y revistas en Austria y en el extranjero. En 1925, una oferta de la revista de moda L’Officiel trajo a d’Ora a París, que se convirtió en el centro de su vida personal y profesional. Recibió innumerables comisiones de revistas de moda y estilo de vida, que solo comenzaron a disminuir a partir de mediados de la década de 1930 cuando la situación política en Europa se volvió cada vez más precaria. Una judía privada de sus derechos, d’Ora perdió su estudio de París en 1940 y durante años tuvo que esconderse de las fuerzas de ocupación alemanas en Francia. Habiendo escapado por poco de la captura, el retratista de la sociedad enfocó su mirada aguda y empática después de 1945 también en los sobrevivientes sin nombre del campo de concentración, así como en el caldo de carne de los mataderos parisinos. El trabajo de D’Ora traza un arco único desde el último monarca austríaco, a través del glamour del mundo de la moda de París en los años veinte y treinta hasta una Europa completamente cambiada después de la Segunda Guerra Mundial.

El ENCUENTRO CON UNO MISMO ANTE EL ESPEJO

La manipulación del propio cuerpo que compromete a la mujer en un rito cotidiano en el cual pierde tiempo y dinero, es una forma de place...