miércoles, 8 de agosto de 2018

La sociedad del cansancio de Byung-Chul Han

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Muy recomendable la lectura del libro la sociedad del cansancio en la que el escritor Byung.Chul Han en la que expone el cambio silencioso de paradigma que se está produciendo en la sociedad occidental, un exceso de positivismo que conduce a una sociedad del cansancio.
En el final del libro escribe: 
" Hoy las  cosas solo obtienen valor sin son expuestas y vistas, si acaparan la atención. Hoy nos exponemos en Facebook, convirtiéndonos así en mercancía.Originalmente , la palabra" producción" no significa "fabricación" ni elaboración, sino exhibir, hacer visible. Este nivel semántico fundamental de la producción todavía sigue vigente en el francés. Se produire significa "presentarse", dejarse ver.También en alemán se puede percibir este significado en el empleo peyorativo de sich produzieren, en el sentido de "darse tono".Sí , hoy nos afanamos en exhibirnos en las redes sociales, en Facebook. Dándonos tono, producimos informaciones y aceleramos la comunicación. Nos hacemos visible nos exponemos como si fuéramos mercancías. Nos exhibimos para esa circulación de la información y comunicación que hay que acelerar. La vida como producción total hace que desaparezcan tanto los rituales como las fiestas. En éstas se dilapida más que se  produce.
Hoy el capital lo somete todo. Lifetime value significa la suma de valores que se pueden obtener  considerándolo como cliente si se comercializan todos los momentos de su vida. La persona humana queda reducida aquí al valor del mercado. Este concepto se basa en la intención de transformar a la persona entera, toda su vida, en valores comerciales. Ya no queda ningún ámbito vital que no esté sometido al aprovechamiento comercial. El hipercapitalismo convierte todas  las relaciones humanas en relaciones comerciales. Despoja al hombre de su dignidad reemplazándola por completa por el valor de mercado.
En el mundo actual se ha perdido todo lo divino y festivo. Se ha convertido en unas grandes almacenes. Lo que se puede llamar sharing economy o consumo colaborativo, nos convierte a todos nosotros en vendedores en busca de clientes. Llenamos el mundo de cosas con una duración y una validez cada vez más breves. El mundo se axfisia en medio de cosas. Estos grandes almacenes no se diferencian de un manicomio. Parece que lo tengamos todo, pero nos falta lo esencial: el mundo. El mundo ha perdido voz y habla; es más, ha perdido el sonido. El ruido de la comunicación ha sofocado el silencio. La proliferación y masificación de las cosas ha desplazado el vacío. Cielo y tierra están repletos de cosas. Este mundo de mercancías no es apropiado para ser habitado. Ha perdido toda referencia a lo divino, a lo santo, al misterio, al infinito, a lo superior, también hemos perdido la capacidad de asombrarnos. Vivimos en unos grandes almacenes transparentes en los que nos vigilan y manejan como si fuéramos clientes transparentes. Sería necesario escapar de esos grandes almacenes. Deberíamos volver a convertir los grandes almacenes en una casa; es más, en un centro festivo en el que realmente merezca la pena vivir"


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